Hace algunos años, este reconocido litigante chileno comenzó
a practicar el “Deporte Huaso”, con inusitado éxito, lo que le ha valido
participar incluso en el clásico Champion de Rancagua, donde llegan solo los
mejores del país.
Álvaro Baeza Guíñez ha estado durante toda su vida muy
ligado al campo, las tradiciones y los deportes. Quizás era solo cosa de tiempo
que terminara practicando el Rodeo Chileno, disciplina que identifica a nuestro
huaso y que él ha logrado perfeccionar durante estos apenas 8 años de práctica.
Fue en 2004, y de la mano de José Manuel “Coteco” Aguirre,
que comenzó a practicar, en largas horas de aprendizaje, caídas, sinsabores y
alegrías.
Partió desde abajo, compitiendo en rodeos pequeños, debiendo
reaprender todo de nuevo, ya que hasta ese momento, Álvaro Baeza solo conocía
de caballos árabes, los cuales son muy distintos para la monta. Así, con
perseverancia y mucho amor hacia este noble animal, comenzó una frenética tarea
de capacitación, que lo llevó a correr por muchos rodeos.
A inicios de 2005 decidió competir, ya que “Coteco” le había
dicho que estaba listo. Fue así como contactó a Alberto Yáñez quien sería su
dupla en los comienzos. Los hechos hablan más que las palabras. En su primer
intento competitivo lograron un gran 3er lugar.
Para abril de ese mismo año, y luego de correr y competir en
muchas instancias, Álvaro Baeza lograba su primer título arriba de Entonao y
Candidato. Este incipiente camino lo llevo a poder llegar a los clasificatorios,
y ahí otra historia se escribiría.
El año 2007 clasificó al Champion de Rancagua, pero un
problema reglamentario-administrativo lo dejó fuera del magno evento. No se
amilanó, y compitió con más fuerzas, logrando nuevamente estar para la cita de
2008, logrando una dignísima participación.
En pocos años, Álvaro Baeza pasó de ser un destacado abogado
a ser parte de la elite deportiva de esta tradición chilena, demostrando que
cuando se tienen ganas y amor por lo que se hace, todo es posible.