Álvaro Baeza destaca en Chile por
su rol profesional como abogado litigante, función en la cual ha llevado
destacados casos judiciales como el de la muerte del General Alejandro
Bernales, el denominado Caso Telefónica a fines de la década del ’90 y una
serie de exitosas intervenciones legales no solo en nuestro país sino que
también en el extranjero.
Sin embargo, este oriundo de
Concepción tiene toda una vida ligada al deporte, y que comenzó a potenciar a
muy temprana edad.
A temprana edad, la familia de
Álvaro Baeza se trasladó hasta Chillán, y fue allí donde descubrió uno de los
primeros deportes que practicaría: El Esquí. Aprovechando los centros
invernales aledaños a esta ciudad, iba constantemente acompañado de familia y
amigos a practicar el llamado “deporte blanco”, pasión que guarda hasta hoy,
cuando de vez en cuando visita las pistas cordilleranas de la Región
Metropolitana.
Durante su niñez y juventud,
Álvaro Baeza también desarrolló profundamente la práctica del tenis, la que
continuó una vez que ingresó a estudiar Derecho a la Universidad de Chile,
aunque con menos vigor, ya que durante los dos primeros años de estudio conoció
un deporte que lo continuó moviendo hasta el día de hoy: El Golf.
Al golf, Álvaro Baeza llegó
gracias a algunos compañeros de universidad, y llegó a tener un muy buen
hándicap pasados los años. Su nexo con este deporte lo llevó incluso a
incursionar en él como negocio, ya que se relacionó con la industria del golf,
siendo abogado de las compañías más grandes del mundo en el área, y además
conserva la pasión por el juego con regularidad, visitando incluso campos de
golf por todo el mundo y practicándolo constantemente.
Otra faceta desconocida de Álvaro
Baeza es su afición al rugby, “uno de los deportes que más me ha marcado en la
vida”, según el mismo señala. Estando él en el colegio, comenzó a practicar
este deporte, y lo hacía para la Universidad de Concepción, en la Facultad de
Agronomía. Siempre mostró aptitudes y físico para la práctica, y por ello
apenas llegó a Santiago fue reclutado por el Colegio Manquehue y su equipo de
los “Cóndores”.
En dicha instancia, Álvaro Baeza
participó a principios de los ’90 y durante dos años como integrante en la
Primera División del Rugby chileno, donde compartió con grandes como Pablo
Valdés, sin embargo el trabajo y las lesiones –además de lo difícil que era
compatibilizar sus estudios de leyes con la práctica constante del deporte-, lo
llevaron a alejarse de las canchas.
Pero de todas sus aficiones
deportivas, la que llenó su corazón siendo su última aventura, es el Rodeo
Chileno, al que llegó a mediados de la década del 2000, el cual aprendió muy
rápido de la mano de su mentor José Manuel “Coteco” López.
Tanto fue su afición que incluso
decidió construir su propia medialuna en 2005, en los terrenos que tiene en
Santo Domingo denominados “El Convento”. Durante varios años, el abogado ÁlvaroBaeza corrió y aprendió, logrando frutos insospechados para su corta
trayectoria, como clasificar al Champion de Rancagua el año 2008.
Hasta el día de hoy, Álvaro Baeza
continúa muy conectado al rodeo, ya que a ello suma su criadero de caballos
árabes de fina sangre.
Los deportes y este abogado y
empresario son uno solo. Hoy es el rodeo, ayer el rugby, el esquí, el golf y el
tenis. Siempre en movimiento, de seguro nuevas aventuras deportivas marcarán su
futuro.
